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EL COMPORTAMIENTO ANIMAL Y LA MEDICINA VETERINARIA
Dr. Claudio Gerzovich Lis
Médico veterinario
Comportamiento animal
Todos los médicos
veterinarios clínicos se sienten, con toda razón y legitimidad, los
referentes primarios de los propietarios de los animales de compañía
cuando éstos necesitan prevenir, diagnosticar y tratar problemas
relacionados con la sanidad y la nutrición de sus animales. Sin embargo,
en general, no sucede lo mismo cuando la problemática está relacionada
con
el comportamiento de sus pacientes. No resulta infrecuente que los
clínicos piensen que el comportamiento animal no es un tema inherente a
la profesión veterinaria, aunque en los últimos años son cada vez más
los profesionales que opinan lo contrario.
Estudios realizados en EEUU
indican que el médico veterinario es la
primer persona en ser consultada
por los propietarios cuando éstos necesitan ayuda con respecto al
comportamiento de sus animales.
Si bien en nuestro país no existen
estadísticas que permitan realizar comparaciones, para la mayoría de los
veterinarios no es ajeno el hecho
que durante una consulta la mayoría de
los propietarios de perros y de gatos se refieran al comportamiento de los
mismos, ya sea para resaltar aspectos positivos o como motivo de queja.
Lamentablemente, en este último caso muchos profesionales restan
importancia a tales comentarios perjudicando no sólo a los propietarios y
a sus animales sino también a ellos mismos.
Entre las actitudes de los
profesionales observadas con mayor frecuencia vale la pena mencionar tres:
1) no emitir opinión alguna;
2) en el caso de los perros, aconsejar la
consulta con un instructor canino;
3) castrar al animal en cuestión.
Con respecto a la primera es necesario
saber, aunque parezca una obviedad, que cuando una persona dice tener un
problema serio en relación al comportamiento de su animal el problema es
verdaderamente serio,
aunque para el médico veterinario no sea grave.
Solucionar un problema
de comportamiento puede ser tan importante como
tratar una enfermedad orgánica. Un propietario cuyo gato destruya todos
los muebles de la casa puede verse obligado, en caso de no encontrar una
solución al problema,
a tener que sacar al animal de su domicilio. En
este caso no sólo el gato perderá un hogar y el propietario un
compañero, sino que, además, el veterinario perderá un paciente y un
cliente. En relación a los instructores caninos todo veterinario debería
saber que el único requisito que tiene que cumplir una persona para ser
un instructor es decir que lo es. Por tal motivo dichas personas no tienen
la formación necesaria para poder diagnosticar y tratar un problema de
comportamiento. Un buen instructor canino puede llegar a ser un auxiliar
del médico veterinario pero bajo ningún aspecto un reemplazante del
mismo. En este punto es necesario tener en cuenta que cuando un
profesional deriva la responsabilidad de atender a uno de sus pacientes a
una persona no calificada para la tarea en cuestión está perjudicando su
propia reputación. Con respecto a la castración, si bien ésta fue y
probablemente todavía sea el principal servicio que los veterinarios
brindan a sus clientes para el manejo comportamental de sus animales, la
misma está lejos de ser la terapia más adecuada para el tratamiento de
la mayoría de los problemas de comportamiento que suelen motivar la
consulta de los propietarios de animales de compañía. Esto no quiere
decir que la castración nunca deba ser utilizada para tratar un
comportamiento indeseable sino que tiene sus indicaciones específicas
para determinados diagnósticos. En
la actualidad los médicos veterinarios tienen acceso a información que
les permite realizar mejores diagnósticos, prescribir tratamientos más
específicos, o derivar el caso a un especialista en comportamiento
animal.
Por todo lo mencionado hasta
aquí es posible concluir que la terapia del comportamiento habitualmente
es subvalorada y por ende subutilizada
en el ejercicio de la profesión.
Dicha conclusión está refrendada por un estudio que indica que el 80% de
los propietarios de perros afirman que
sus animales presentan uno o varios
problemas de comportamiento 2 y
por otro que indica que la
principal causa que motiva que en los EEUU aproximadamente 20 millones de
perros sean enviados anualmente a refugios caninos son los denominados
problemas de comportamiento.1
A partir de estos datos
resulta evidente que no sólo existen serias
implicancias éticas que
obligan a los veterinarios a considerar al comportamiento animal como un
área importante para la profesión, sino que también existe un aspecto
económico que de no ser tenido en cuenta probablemente ocasionará un
serio perjuicio a los profesionales que no presten la debida atención a
los requerimientos de sus clientes. En base a los datos del segundo
estudio mencionado, cada médico veterinario norteamericano pierde
anualmente alrededor de 175 pacientes caninos exclusivamente por problemas
de comportamiento. A su vez se estima que cada propietario gasta
aproximadamente 100 dólares al año en la atención de su animal de
compañía. De acuerdo a esto, cada médico veterinario pierde alrededor
de 17.500 dólares por año a causa de problemas de comportamiento de sus
pacientes. Si bien en nuestro país no existen datos al respecto, los
resultados brindados por el primer estudio indican que, si bien con otros
números, la realidad argentina no debe ser muy distinta a la
norteamericana.
Finalmente
restan mencionar los beneficios que pueden traer aparejados la
incorporación del comportamiento animal al ejercicio de la profesión:
1)
obtener animales con mejor comportamiento no sólo dentro del hogar sino
también dentro de la clínica, consultorio u hospital veterinario;
2)
mejorar la relación propietario/animal de compañía;
3) aumentar los
ingresos económicos de los profesionales; esto es debido a que aumenta la
reputación de los mismos, se acrecienta la oferta de servicios a los
propietarios y se mantiene y aumenta la clientela base.
¿Continuarán
siendo sólo unos pocos médicos veterinarios los que obtengan las
ventajas que brinda considerar al comportamiento animal como un área de
su incumbencia, ya sea para tratar o derivar a sus pacientes, o dichos
beneficios se extenderán a la mayoría de los profesionales? Únicamente
los médicos veterinarios tienen la respuesta.
Referencias
-
Anderson, RK. Make
euthanasia the last resort. Veterinary Forum: 26-27, 1990.
-
Gerzovich Lis, CJ, Rosa, ID,
Cignacco, GA. El vínculo ser humano-perro (Canis lupus familiaris) y
su relación con los problemas de comportamiento. Revista de Medicina
Veterinaria: Vol. 78 Nº 2, 122-132, 1997.

 
Dr.
Claudio Gerzovich Lis
Médico Veterinario
Comportamiento animal
Buenos Aires
Argentina
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