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Mistral
canta a Matagot, un gato legendario: «Tú quieres hacer la
fortuna de tus amigos: para atraerte, se necesita una gallina de
buen peso, que te hará dormitar. Entonces te aferraran
inmediatamente por la cola, poniéndote en un saco, Luego te
encerrarán en una hermosa jaula donde te será llevado el primer
bocado, indispensable para el escudo cotidiano».
Junto
al «gato de los cuartos» encontramos al gato del amor que
ayudaba a las muchachas a encontrar marido. También
en Oriente el gato trae suerte y
cuartos: aún hoy en Japón
muchos restaurantes y tiendas tienen en su letrero la
efigie de un gato, con la pata levantada hasta la oreja en señal
de saludo: es manekineko
(literalmente «gato que invita») símbolo de prosperidad. En
efecto, atrae a los clientes y garantiza buenos beneficios
En
Suecia y en Finlandia
se cuenta que los diablillos custodios de calderos llenos de
monedas de oro y tesoros son gatos que, si son protegidos y
alimentados como corresponde, saben recompensar rápidamente...
Pero cuidado con maltratarlos... podrían atraer la mala suerte.
En
Alemania los gatos pueden al mismo
precio llenar las despensas y las bodegas. También se cuenta que
en algunos países los comerciantes tenían prisioneros bajo el
mostrador a uno o dos gatos bien atados con collares y cadenas:
cuanto más viejo era el gato (y, por tanto, más tiempo había
pasado en la tienda) mejores ganancias habría aquel año.
Por
último, si queremos creer en una hermosa y poética fábula,
¡en
las tardes de plenilunio una gata negra, desde lo alto de un árbol,
puede regalarnos una bolsa llena de oro! --------------------------------------------------------------------------------------
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