EDUCANDO MASCOTAS

                  

                      

Cuando se quiere prevenir un problema es muy importante que se sepa cual es su causa y en lo que a comportamiento se refiere hay diversos puntos de vista.
La gran mayoría de
los médicos veterinarios piensa que los dueños de los animales son la causa del problema. Según los clínicos los propietarios malcrían a los animales de tal manera que provocan, consciente o inconscientemente, la aparición de comportamientos indeseables. Sin embargo, si bien la influencia de los propietarios suele ser de fundamental importancia en la aparición de muchos de los trastornos del comportamiento canino, dicha influencia está lejos de ser la única causa de los mismos.

Por el contrario para la mayoría de los dueños y para muchos entrenadores caninos la principal causa de los mencionados trastornos habría que buscarla exclusivamente por el lado de los animales, especialmente porque creen que éstos no entienden o no obedecen lo que ellos les enseñan.  Por tal motivo suelen someterlos a largos procesos de adiestramiento
Si bien un adiestramiento correcto, realizado por un buen adiestrador, puede ser un buen elemento para ayudar a prevenir y
a resolver algunos de los trastornos del comportamiento canino el mismo está muy lejos de ser un tratamiento por si solo.Esto es así por dos motivos. 
  * Primero parte del error conceptual de creer que enseñándole ejercicios al perro se modificará un comportamiento indeseable o anormal. 
Salvando las distancias es como pretender tratar un trastorno de comportamiento en un niño enseñándole a sumar o a leer.
  Estas tareas pueden contribuir y ser de ayuda pero no solucionarán el problema. 

 * El otro motivo parte del error conceptual de desconocer que los trastornos del comportamiento pueden ser verdaderas patologías, orgánicas o comportamentales, por lo que requieren de una profunda evaluación que sólo puede ser realizada en forma adecuada por un médico veterinario con formación en el área del comportamiento animal.

En mi opinión, el origen de muchos de los problemas comportamentales reside en la relación entre los propietarios y sus animales, es decir en los comportamientos que llevan a cabo los seres humanos y los animales para mantenerse en contacto.
En la sociedad moderna este vínculo comienza antes de la adopción de los animales; cuando una familia decide adoptar un perro planea a futuro cómo piensa que será la convivencia con el miembro no humano de la familia. Esa proyección origina una realidad virtual la cual luego, cuando el perro comienza a vivir con la familia, se enfrenta a una realidad concreta. Si en el futuro ambas realidades no son compatibles, es muy probable que aparezcan problemas de convivencia que nosotros denominamos problemas de comportamiento.

Es por ello que, si se habla de prevención, por un lado se debe seleccionar un perro que sea compatible no sólo con el gusto sino también con las necesidades del grupo familiar que lo recibe y por el otro asesorarse acerca de la educación que recibirá el nuevo miembro de la familia.

En este ítem resulta necesario que el futuro propietario responda las siguientes preguntas:

                               
¿Qué raza elegir?

Si bien la manifestación del comportamiento depende principalmente de la influencia que el entorno ejerce sobre el cachorro, no hay que desconocer que existe  variabilidad en lo que respecta a los perfiles comportamentales de las diferentes razas caninas. Esto no significa que la genética determine la manifestación de un comportamiento ni que las razas de perros estén "programadas" para comportarse de una determinada manera, sólo significa la existencia de algunas variaciones en lo que respecta a una mayor o menor tendencia a presentar, en términos de probabilidades, algunas de las características comportamentales por parte de las diferentes razas caninas.
En otras palabras, l
a variable genética no constituye, ni mucho menos, un programa rígido sino que sólo aporta una pequeña información comparada con la que aporta variable ambiental en la expresión final del comportamiento  Por tal motivo el conocimiento de los perfiles comportamentales será de ayuda para elegir la raza cuyo perfil sea más compatible con las necesidades de los futuros propietarios pero sólo un primer y pequeño paso para lograr una convivencia en armonía
.  Obviamente a la hora de elegir una raza también deben tomarse en cuenta otras variables como por ejemplo el tamaño y tipo de pelaje.

                                   ¿Qué sexo?

Existen características comportamentales que presentan dimorfismo sexual.  Por ejemplo los machos suelen ser más dominantes que las hembras con respecto a sus dueños.  Debido a ello nosotros podemos deducir que ciertos comportamientos serán más intensos en un sexo que en el otro y sobre esta base uno puede seleccionar el sexo del cachorro más compatible con las necesidades del futuro propietario, obviamente en términos de probabilidades.
                             
¿Dónde comprarlo?

Resulta importante elegir cuidadosamente el lugar donde uno va a comprar un cachorro.  Los lugares adecuados son aquellos que no sólo muestren la existencia y utilización de correctas medidas sanitarias sino que también provean a los cachorros de la estimulación necesaria para permitir una adecuada socialización de los mismos.  Debido a que muchos de los trastornos de comportamiento se deben a condiciones inadecuadas de crianza, este es uno de los puntos más relevantes a tener en cuenta antes de la adopción de un cachorro.

                               ¿Cuándo adoptarlo?

Con el propósito de permitir una adecuada socialización del cachorro junto a sus hermanos de camada pero a su vez de facilitar la continuación de dicho proceso junto a la futura familia humana, el mejor momento para la adopción es cuando promedia el período de socialización, es decir alrededor de la séptima semana de vida.

                             ¿Qué cachorro elegir? 

Como ya mencionamos previamente los cachorros no nacen "programados" para comportarse de una determinada manera. 
Sin embargo, nosotros hemos observado que existen diferencias de grado en lo que respecta a la forma de comportarse de los distintos cachorros que componen una camada.  Si bien dichas diferencias sólo marcan tendencias comportamentales momentáneas y provisorias, las cuales pueden variar enormemente durante el desarrollo del cachorro, es conveniente tomarlas en cuenta en el momento de la elección del cachorro.  Para ello existen diferentes pruebas o tests que uno puede realizar, siendo el Test de Campbell el más conocido de ellos. 

Estos aspectos son sumamente importantes para prevenir la aparición de la mayoría de los trastornos del comportamiento canino. Si como mencionamos antes uno adopta un cachorro cuando éste tiene aproximadamente 50 días de vida, es decir en pleno período de socialización (4ta a 12da semanas de vida),  resulta de vital importancia participar activamente tanto en el desarrollo como en la educación del mismo. En lo que respecta al desarrollo resulta fundamental proveer al cachorro de una estimulación adecuada a fin de prevenir el síndrome de privación.  También hay que enseñarle los autocontroles y la posición jerárquica que tendrá dentro del grupo familiar a fin de evitar la aparición de agresión y sociopatías.  Finalmente será necesario inducir el desapego del cachorro con el propósito de prevenir la aparición de la ansiedad por separación entre otros trastornos.

En lo referente a la educación será preciso enseñar al cachorro las normas de conducta que regirán durante la convivencia. 
Para ello será necesario que la familia previamente se ponga de acuerdo en cuales serán dichas normas y que cada uno de los miembros se comprometa a cumplirlas a lo largo del tiempo.
La motivación debe ser la base del aprendizaje
, de modo que el vínculo con la familia sea positivo, ya que el castigo usualmente lo deteriora. 
Luego de ello la coherencia, la firmeza y la paciencia para enseñar dichas normas serán necesarias para lograr el objetivo deseado: una convivencia en armonía.

Claudio Gerzovich Lis
Médico Veterinario
Especialista en Comportamiento Animal

Bibliografía
Campbell, WE. Behavior problems in dogs. American Veterinary Publications. California EEUU. 1992

Gerzovich Lis, C. Nuestro perro: uno más de la familia. Planeta. Buenos Aires. Argentina. 1998

Hart, B.L. and Hart, L.A. The perfect puppy. W.H. Freeman and Company. New York. EEUU. 1985

Pageat, P. Patología del Comportamiento del perro. Pulso ediciones. Barcelona. España. 2000.

                

           

                     

          

          

                           

               

              

                          

                          


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